ZZ...“allá afuera, la ciudad, tiene afilados colmillos”...ZZ... NO a la Reforma NO a la Reforma...ZZ

2007/10/05

CERTEZA DE GUERRERO



CERTEZA DE GUERRERO
Alfredo Tucci

"Las dos palabras más bellas que existen no son "Te quiero", sino "Es benigno".
Woody Allen

Una de las premisas del camino del guerrero en todas sus acepciones y lecturas es que es predominantemente un camino de acción. Esto no excluye la reflexión o la meditación de su con texto. El arte del guerrero, como todo arte, maneja la dualidad esencial del Tao, y de acuerdo a ella integra movimiento y reposo en su esencia. La reflexión del guerrero dista mucho sin embargo de la habitual "cavilación" del hombre común. La mente para el guerrero es una herramienta integrada en su ser total, no un tirano que nos impone sus criterios de identidad. En otras palabras, para un guerrero la mente no es "él mismo", sino una parte de esa amalgama de energías que conforman su Yo. Sin tal identificación, ¿cómo proveerse de las necesarias certezas para vivir?

Ciertamente la Vía del guerrero es un camino que se anda haciendo de la duda una aliada constante, a la vez que se actúa como si la certeza en el interior fuera absoluta. Solo desde ese enfoque paradójico (¡que no esquizofrénico!) podremos actuar con poderío, y sin dejar de aprender de nuestros errores seremos capaces de efectuar maniobras de corrección del rumbo en plena marcha, sin gastar nuestra energía en mantener concepciones y actitudes rígidas. La certeza de un guerrero resulta con frecuencia insultante para el hombre común, que percibe su seguridad como arrogancia, sus dudas como debilidad y su camino como algo cansado, absurdo y carente de practicidad.

Esta especial forma de determinada convicción en la paradoja, exclusiva del guerrero, proviene directamente de sus "saberes" internos, y se fundamenta profundamente en la intensidad de sus "sentires". Estos últimos no atañen sólo a un área limitada de su Ser total, sino que incluyen cuerpo, emoción y mente en una maniobra de difícil descripción, en la que las circunstancias (la meteorología energética del medio) y la experiencia, cristalizan en el "Darse Cuenta" y en la acción. El "Darse Cuenta" es la operación fundamental de toda Vía de consciencia. Para el guerrero acontece como una experiencia física; la siente en el cuerpo a la par que en la mente para confirmarla en el punto intermedio, el emocional, convirtiéndola así en un "sentir". Podemos afirmar que la certeza del guerrero no es la del que "sabe que sabe", sino la del que "descubre que sabe"; cuando afronta el obstáculo se contrasta con él y lo adopta como un desafío. El mundo es una oportunidad en forma de campo de batalla. Con la máxima determinación, con la máxima humildad, acomete entonces las acciones necesarias para superar las limitaciones, teniendo como toda certeza, que la única seguridad de la que goza es la de que su muerte le alcanzará en algún momento, y ante ella cualquier enemigo es definitiva y totalmente insignificante. Como no tiene nada que perder, pues se sabe indefectiblemente derrotado ante tal adversario, sólo le queda su impecabilidad, su asombro y su curiosidad para ir levantando los velos de ese misterio que es su vida. Por contra el hombre común maldice sus dificultades y las visualiza como "errores de la Naturaleza" o "castigos divinos" de los que es "víctima". Al trasladar fuera la responsabilidad de su situación, pierde cualquier ocasión para afrontar los sucesos como una oportunidad de crecimiento o de descubrimiento personal, quedándose como único alivio la queja y el lamento de su "mala suerte".

¿Cuál de las dos posturas os parece más práctica? Sé que sobre el papel todos asentiremos eligiendo la primera, pero cuando las circunstancias aprietan, los "es que..." y los "pero..." afloran para "cuadrar nuestro mundo", eligiendo la vía de la justificación y del victimismo antes que poner en cuestión nuestra descripción de él; "¿Será mala?" nos decimos: ¡Pero al fin y al cabo es la mía!" y en último y patético intento de justificarnos, ligamos sin remisión nuestro Yo a una determinada percepción del mundo, que por supuesto evite cuestionar el Ego.

De acuerdo: la Vía del guerrero es cuesta arriba y se parece muy poco a un camino de rosas, pero tendréis que convenir conmigo en que la Vía del hombre común es simplemente un callejón sin salida. El uno camina con la única certeza de su muerte, esforzándose en cada tramo como si fuera el último, para cazarse a sí mismo, para derrotar a su único enemigo, su propia estupidez. En tal tarea hace del mundo su espejo y su aliado, tratándolo con respeto y agradecimiento sin límites. El otro camina lleno de certezas, que si bien no resisten un asalto de las fuerzas del cambio, es capaz de defender fanáticamente antes que plantearse la mínima posibilidad de cuestionarse a sí mismo; trata por ello a los demás y al mundo como una propiedad que existe para saciar sus deseos o para apuntalar su Ego.

La mente por sí sola es incapaz de transformar nuestras vidas. A pesar de ello hemos hecho de la mente un todo que produce la incerteza del vivir, frente a la certeza de nuestra finitud. Hemos creído que, con sus tremendos recursos, la razón solventaría todos nuestros problemas y que lograríamos imponer a la "defectuosa Naturaleza" la "verdad impoluta" de la ciencia y la razón. Ha sido (¡y está siendo!) una experiencia maravillosa vivir este tiempo de arrogancia y de supuestas victorias humanas; los que sepan leer entre líneas los signos de los tiempos verán que no estamos resolviendo nada... sólo cambiamos de sitio los problemas. En el interim... la vida, la preciosa vida de cada uno de nosotros se escabulle segundo a segundo, mientras justificamos lo absurdo a cambio de la limosna de una falsa seguridad.

Las Artes Disciplinarias son de una de las poquísimas formas de autoencuentro con las que contrastarnos, capaces de poner en cuestión nuestra identidad, para, más allá de la identificación con la mente, trazar un diálogo con esas otras partes del Sí mismo pospuestas y degradadas en la negación o en la auto complacencia, en el desconocimiento o el autoengaño. Sin embargo, tomar las riendas de nuestra vida requiere siempre de algo más que palabras...

No hay comentarios: